Sin embargo, puesto que sus explotaciones agrícolas son más pequeñas y su acceso a la educación y al financiamiento es menor, su adaptación a las nuevas tecnologías resulta más difícil.
Las mujeres desempeñan funciones vitales en la agricultura, ya sea como agricultoras, cosechadoras, procesadoras o consumidoras. A medida que aumenta el calentamiento del planeta y las lluvias se vuelven más irregulares, la producción agrícola disminuye y las fuentes de alimentos se tornan cada vez más inseguras.
Cuando facilitamos el acceso al financiamiento y a las tecnologías, la productividad de las mujeres agricultoras mejora considerablemente, además de contribuir a la lucha contra la deforestación y el cambio climático.
Las mujeres a menudo son las más perjudicadas debido a su rol como proveedoras de la familia y su responsabilidad por el agua, los alimentos y el combustible seguros para cocinar y calefaccionar. Ellas dedican una cantidad de tiempo cada vez mayor a buscar recursos cada vez más escasos.
El apoyo a las mujeres para crear huertas constituye una estrategia probada para mejorar la producción de alimentos y generar ingresos.
La práctica de recolección de tubérculos silvestres, un mecanismo de supervivencia ‘extremo’ al que recurren las mujeres pobres en numerosos países, es ‘algo del pasado’, según lo que informan las mujeres de las comunidades beneficiarias de Camboya, el Níger y el Sudán.
Las redes solidarias entre mujeres ayudan a establecer fondos rotatorios gestionados por mujeres. Estos grupos actúan como redes de seguridad, en especial para las más pobres que dependen de pequeños préstamos de cereales o dinero durante los períodos de escasez.
En términos generales, las comunidades que reciben apoyo han registrado importantes cambios en su seguridad alimentaria, así como en los roles de las mujeres en la producción y el suministro de alimentos. Todo ello ha conducido tanto a un aumento de los ingresos como al empoderamiento de las mujeres.
En todas las regiones en Indonesia donde se produce aceite de palma, las mujeres trabajan codo con codo con los hombres en las plantaciones. A pesar de la dura labor que realizan y de ser la base de una de las industrias de mayor éxito en el país, ellas son frecuentemente marginadas. Esta injusta situación se repite en Ghana, en las plantaciones de cacao.
El cacao es la principal fuente de ingresos para 800.000 pequeños agricultores y el 25 por ciento de los agricultores dedicados al cultivo del cacao son mujeres. Pero esta industria, tan vital para el país, también está causando un elevado nivel de deforestación.
Fotos: Cabo Verde, Camboya, Ghana, Indonesia, Haití, Mali, Níger y Sudán