Abstracto
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| Término | Definición |
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| Abstracto | Abstracto / Concreto 1. Desde un punto de mira ontológico, gnseológico y epistemológico, abstracto y concreto constituyen categorías centrales de la dialéctica. Tanto en el marco sincrónico de la relación que opone y articula «todo» y «parte», como en el horizonte dinámico de una consideración que enlaze «proceso» y «momento».
Lo concreto designa, cuando sólo relativamente aún, una totalidad tomada en la complexión, deveniente y contradictória, de sus determinaciones. Lo abstracto denota un aspecto, una determinidad o una consideración parciales de un todo.
Toda esta problemática se encuentra en gran medida sobredeterminada por el uso corriente de estas categorías, que las inviste de significaciones distintas a las que cobran en un horizonte dialéctico para el pensar. Y esto hay que seguir teniéndolo en cuenta a lo largo de nuestra reflexión. 2. Empecemos por el comienzo filológico, que es por dónde diós y la falta de mejor inspiración mandan que se empezara en estas hazañas terminológicas. «Abstracto» proviene del latín abstractum (del verbo abstraho: llevarse pujando, arrastrar, desviar, separar, aislar). Mediatamente, la abstracción remíte para el griego ajairesiV, de ajairew, adónde se combinam las ideas de retirar y de coger una parte, de apartar, de alejar — de amputar, incluso. 3. En el pensamiento griego antiguo, abstracción (ajairesiV) y concreción (sugkrisiV, prosqesiV) ocurren sin duda en tanto que categorías; sin embargo, podríamos decír que, en términos generales, bajo el punto de vista de su relación, no són objeto de investigación y de tratamiento sistemáticos.
4. En Cicero, concretum tanto significa algo de denso (22) como algo de formado ex pluribus naturis (23). Puede referirse también a lo «corporeo» (corporeum) (24), y, en este sentido, las species deorum no poseen, obviamente, nihil concreti, nihil solidi (25). La abstractio funciona como aislamiento, designadamente, respecto a lo sensible y a lo corporal: el furor se produce «cum a corpore animus abstractus divino instinctu concitatur» (26); sin embargo, «concitatus et abstractus ab integra certaque ratione», el animus llega también a perder su sanidad (sanitas) (27). Por lo tanto, la abstractio separa, y la concretio corporaliza o corporifica; la mente (mens), divina o humana, tiene, pues, que permanecer apartada (segregata) «ab omni concretione mortali» (28).
La Edad Média nos transmite, enlazadas, dos tradiciones mayores respecto del uso de abstractio y de sus derivados.
En el ámbito de la escolástica, y en lo que concierne a esta cuestión, las posiciones de las distintas escuelas ubican su diferencia en el tenor de sus concepciones generales y de sus supuestos ontológicos; no tanto en una comprensión determinadamente específica y característica respecto al contenido de las categorias «abstracto» y «concreto» como tales. El entendimiento dominante de su significación se encuentra de alguna manera resumido por Juan de Santo Tomás: «Dicitur ergo concretum, quod significat aliquid tamquam constitutum ut quod, sicut homo, abstractum vero, quod significat aliquid ut quo constituitur, sicut humanitas» (51). 5. La crítica de la escolástica en general, y en particular en el marco de la modernidad, puso de relieve toda una crítica de la abstracción, a lo largo de un amplio espectro de posibilidades, que se extenden desde la preocupación teórica hasta el bordón sencillamente retórico. La concepción cartesiana de la intuition y de las ideas, en general, su puesto en la economía del sistema, apuntan hacia un esbatimento teórico del lugar de la abstraction. Descartes hace referencias a ella, sobretodo en su correspondencia, por ocasión de discusiones terminológicas (65). La abstracción no se presenta, por lo tanto, como una auténtica categoría filosófica cartesiana. La «pura atque abstracta Mathesis» (66), a la que pertenecen las veritates matemáticas y geométricas, constituye solamente una ciencia «circa obiectum purum & simplex», es decir, liberada de las incertidumbres motivadas por la experiencia (67). La crítica generalizada a la abstracción adquiere matices múltiples, y se desarolla según distintas orientaciones tendenciales. Sin embargo, el empleo rousseauano de «abstracto» no está exento de ambigüedades polisémicas. Puede señalar el «aislamiento», pero también la pertenencia a una esfera de generalidad. El estudio de la «condition humaine», nos dice el genebrino, debe empezar por la consideración de «l’homme abstrait, l’homme exposé à tous les accidents de la vie humaine» (71); por otra parte, en el marco ya de la socialidad, «la souveraineté» se presenta como un «être abstrait et collectif» (72). Por último, la contraposición de «abstracto» y de «práctico» puntualiza todo un entender de la diferencia entre los sexos: «La recherche des vérités abstraites et spéculatives, des principes, des axiomes dans les sciences, tout ce qui tend à généraliser les idées n’est point du ressort des femmes, leurs études doivent se rapporter toutes à la pratique» (73). En el terreno ontológico, los intentos hipostáticos de «realización» de los abstracta se veen sometidos a una crítica afilada. Tomando por blanco a las notions abstraites, Condillac no deja de ironizar con los demiúrgicos poderes de la sensibilidad filosófica y con su generosidad óntica: «ces sortes de phantômes ne sont palpables qu’au tact des philosophes» (74), «ils ont donné à ce qui n’est point les réalités de ce qui existe» (75). Para Fichte, la abstracción apunta a una separación (Absonderung) de la mera forma (bloße Form) respecto al contenido (Gehalt), de cuya exposición (Aufstellung) la lógica se ocupa; es una operación que ocurre «por libertad» (durch Freiheit), y que constitutivamente envuelve Reflexion125. En consecuencia, la «intuición intelectual» (intellektuelle Anschauung) puede ser concebida como una «mera intuición de la espontaneidad absoluta interior, con abstracción de su determinidad» — «bloße Anschauung der inneren absoluten Spontaneität, mit Abstraktion von der Bestimmtheit derselben»126. La esencia (Wesen) de la doctrina de la ciencia, de la Wissenschaftslehre, consiste, así, en el que ella «disuelve puramente, y aparta, la concrecencia natural de lo visible (real) y de su visibilidad» — «die natürliche Concrescenz des Sichtbaren (Realen) und seiner Sichtbarkeit rein auflöset, beide trennt»127. La expresión in concreto se aplica, según Fichte, a un modo de consideración o a una «datidad» (Gegebenheit) que en el horizonte de la experiencia se oferece en tanto que disponible para los sentidos128. A diferencia de la simplicidad del pensar, la intuición fáctica se encuentra involucrada con la «multiplicidad absolutamente concreta» (absolut concrete Mannigfaltigkeit)129. De igual modo, el Estado en si (an sich) no es más que «un concepto abstracto» (ein abstrakter Begriff): «sólo los ciudadanos encuanto tales son personas reales» — «nur die Bürger als solche sind wirkliche Personen»130. Por otra parte, lo que permanezca «sin exteriorización» (ohne Äusserung) se vuelve algo de puesto de manera meramente abstracta (bloß abstrakt), que jamás puede aparecer in concreto131. 7. En Hegel, aunque raramente, puede uno encontrar también la contraposición corriente de «abstracto» y de «concreto». Hay, sin duda, un «concreto sensible» (sinnliches Konkrete), «prehensible con las manos» (mit den Händen greifbar), que consiste en lo «perceptible inmediato» (unmittelbares Wahrnehmbare)132. De igual modo, «el sentido concreto práctico» (das praktische konkrete Sinn) quedará siempre contrapuesto a las teorías abstractas133. Sin embargo, en general, la problematización hegeliana de estas categorías fundamentales se profundiza e enriquece, en la medida en la que él determina, desarrolla y subraya su constitutivo carácter dialéctico. El abstraer es una actitud o un comportamiento (Verhalten) propio del pensar; se conecta con la actividad del entendimiento (Verstand)134, y se encuentra empapado de negatividad135. La abstracción es «un apartamiento de lo concreto» (eine Trennung des Konkreten) y «una singularización de sus determinaciones» (eine Vereinzelung seiner Bestimmungen), en virtud de las cuales sólo son aprehendidas «propiedades y momentos singulares» (einzelne Eigenschaften und Momente)136. Ella cumple, de un modo unitário, el doble movimiento de retener y hacer sobresalir (hervorheben) a una u a algunas determinaciones, y de dejar de parte (weglassen) a unas otras137. La abstracción es la forma universal del pensar — «los pensamientos son, sobretodo, lo abstracto», «die Gedanken sind überhaupt das Abstrakte»138; el pensar es un «poner de lado a lo material sensible» (Auf-die-Seite stellen des sinnlichen Stoffes) y contiene, más aún, «su superar y su reducción, en tanto que mero fenómeno, a lo esencial» (das Aufheben und die Reduktion desselben als bloßer Erscheinung auf das Wesentliche)139. A la abstracción adviene un papel insostituíble en el análisis y en la determinación de objetos y de procesos, desde el punto de vista del entendimiento. Ella tiene, sin embargo, que ser emprendida de un modo dialéctico, y no debe servir de pretexto para una atribución ilegítima de la forma auténtica de la universalidad a una «determinación unilateral» (einseitige Bestimmung)140. Procede de aquí, entre otras cosas, la pregnancia de una posible, y aún necesaria, distinción, sea entre un universal abstracto y un universal concreto141, sea entre una libertad abstracta y una libertad concreta142. El ser no puede circunscribirse a una inmediatez sensible o intelectual143; su aprofundamiento y su mediación (Vermittlung), su encaminarse hacia la realidad (Wirklichkeit), requieren a una concreción histórico-dialéctica, a una totalidad deveniente. El pensar no debe, ni puede, por lo tanto, quedarse en un marco abstracto, formal — que rumpe (zerreißt) el contenido (Inhalt) de la verdad —: «tiene que desarrollarse hacia un pensar concreto, hacia un conocer que concibe», «es muß sich zum konkreten Denken, zum begreifenden Erkennen entwickeln»144. Lo abstracto es solamente el lado primero de lo lógico, lo cuál unicamente en tanto que lo «especulativo» u lo «positivo-racional» (Positiv-vernünftige) alcanza su perfección o completud145. Pero, ¿ que significa propriamente concreto para Hegel ? A diferencia de la tendencial simplicidad vacía de lo abstracto, lo concreto constituye una unidad desarrollada determinadamente omniabarcante: «del contenido singular y de la universalidad abstracta» («des einzelnen Inhalts und der abstrakten Allgemeinheit»)146, «del concepto y de la realidad» («des Begriffs und der Realität»)147 — una unidad universal, que «contiene en si su otro» («sein Anderes in sich enthält»)148. Para recordar a la formulación hegeliana, «el objeto dejado en la completud de sus determinaciones se llama un objeto concreto» — «Der Gegenstand, in der Vollständigkeit seiner Bestimmungen belassen, heißt ein konkreter Gegenstand»149. Por consiguiente, «lo verdadero» (das Wahre) tiene que ser lo concreto, porque, a su vez, la realidad efectiva (Wirklichkeit) es una totalidad concreta en devenir. Hegel acentúa, de este modo, la unidad del todo, en tanto que totalidad espiritual, en una clave finalmente idealistico-dialéctica. El espíritu que es en y para sí (der an und fürsichseiende Geist) es lo concreto absoluto150. «Todo lo veraz, tanto del espíritu cómo de la Naturaleza, es en sí concreto, y tiene en sí — sin contar con la universalidad — subjetividad y particularidad», «Alles Wahrhaftige des Geistes sowohl als der Natur ist in sich konkret und hat der Allgemeinheit unerachtet dennoch Subjektivität und Besondertheit»151. 8. Contra el presunto abuso que «Hegel y sus compañeros» (Hegel und seine Gesellen) habrían hecho «de amplios y vacíos abstractos» (mit weiten und leeren abstractis)153, Schopenhauer quiere reconducir la filosofía hacia el primado de una «intuibilidad» (Anschaulichkeit) de matriz idealista-subjetiva154. En conformedad, pretende que la «diferencia principal» (Hauptunterschied) que ocurre entre todas nuestras representaciones es la que subsiste entre lo intuitivo y lo abstracto155. Una distinción de los conceptos en abstractos y concretos sería, por lo tanto, «impropia» (uneigentlich), en la medida en que ellos son siempre abstracta, y jamás «representaciones intuitivas» (anschauliche Vorstellungen)156. También como un presumible reproche dirigido contra Hegel, reivindica Kierkegaard el reconocimiento de la presencia central de una singularidad subjetivo-existencial en todo pensar auténtico. «¿ Qué es pensar abstracto ? Es el pensar en el que no hay ningun pensante. Él prescinde de todo lo que no sea el pensamiento [...]. ¿ Qué es pensar concreto ? Es el pensar en el que hay un pensante y un algo determinado (en el sentido de algo de singular) que es pensado, en el que la existencia da al pensador que existe el pensamiento, tiempo y espacio»158. Feuerbach despliega su crítica de la abstracción sobretodo en el marco de un enfrentamiento más amplio con la problemática de la especulación. Esa crítica se emprende desde supuestos tendencialmente materialistas, pero que no lo son siempre de um modo consecuente. La abstracción descansa, según Feuerbach, sobre la hipostasiación de algo de solamente pensado, que, en su aislamiento investido de una efectividad ontológica que no posee de hecho, abre el paso a la «enajenación» (Entfremdung) y a la «externación» (Entäusserung) mitificada y mistificatória. «Abstraer significa poner la esencia de la Naturaleza fuera de la Naturaleza, la esencia del hombre fuera del hombre, la esencia del pensar fuera del acto de pensar»164. Por eso juega la abstracción un papel originário y entibador en las religiones, en general. La determinación primera del ser divino tiene todo que ver con su abstractez: «Es un ser separado, destilado» — «Es ist ein abgesondertes, destilliertes Wesen»166. La abstracción puede ser designada como «algo de arrancado de la totalidad» (ein aus der Totalität heraugerissenes)167, pero Feuerbach demuestra dificultades sérias en entender un posible carácter dialéctico de esa totalidad: «La unidad inmediata de determinaciones contrapuestas sólo es posible y válida en la abstracción» — «Die unmittelbare Einheit entgegengesetzter Bestimmungen ist nur in der Abstraktion möglich und gültig»168. La dialéctica, en general, permanece objeto de una valuación esencialmente negativa, que la identifica de pronto con la especulación idealista; no pasaría de puro «aspaviento, que no llega jamás hasta el objeto mísmo» («Spiegelfechterei, die nie bis zum Gegenstand selbst dringt»)169. 9. Las categorías de «abstracto» y de «concreto» recíben, en el pensamiento de Marx y de Engels, distintas acentuaciones de sentido, según la diversidad de los complejos de cuestiones y de los contextos en los que su empleo teórico tiene lugar. En lo que concierne la especulación, Marx y Engels se pronuncian contra su peculiar manera de hablar, «según la cual lo concreto significa abstracto y lo abstracto concreto», «wonach das Konkrete abstrakt und das Abstrakte konkret heißt»181. Razón principal de esa crítica es la inversión (Umkehrung) constitutivamente idealista que forma la esencia de esas abstracciones182, y que aspira a transformar predicados meramente lógicos — «abstraktlogische Kategorien», categorías abstractamente lógicas — en sujetos ontológicos183. Se engendra entonces un pensar abstracto, respaldado en «criaturas de pensamiento propias» (eigene Gedankenschöpfungen)184 y que contradice a toda la realidad, el cuál más hubiera de encararse como «pensar que abstrahe de la Naturaleza y del hombre real» (von der Natur und dem wirklichen Menschen abstrahierende Denken)185. Sin embargo, la abstracción correcta puede y tiene que cumplir un papel significativo e insostituíble en el proceso científico del conocer, designadamente, en el análisis de formas económicas190. La abstración encuanto tal no es un enemigo absoluto, abstracto, de lo concreto; ella requiere una evaluación en términos dialécticos concretos: «Las determinaciones más abstractas, investigadas con exactitud, apuntan siempre hacia una ulterior base histórica determinada» — «Die abstraktesten Bestimmungen, genauer untersucht, zeigen immer aufweitere konkrete bestimmte historische Basis hin»191. Ella tiene, por consiguiente, que ser abstracción histórica (historische Abstraktion), esto es, una abstracción que, precisamente, solo puede ser cogida «sobre las bases de un desarrollo económico determinado de la sociedad (auf der Grundlagen einer bestimmten ökonomischen Entwicklung der Gesellschaft)193. Para Marx — y para Engels — lo concreto, encarado desde un punto de vista categorial y metodológico, es, antes de todo, totalidad determinada, no solo de cosas y de hechos singulares, sino que también de procesos. «Lo concreto es concreto, porque es la reunión conjunta de muchas determinaciones, por lo tanto, unidad de lo múltiple» — «Das Konkret ist konkret, weil es die Zusammenfassung vieler Bestimmungen ist, also Einheit des Mannigfaltigen»200. Las repetidas afirmaciones de Lenin, según las cuales no hay «verdad abstracta, la verdad es siempre concreta»207, o de que «el alma viva del marxismo» consiste en un «análisis concreto de una situación concreta»208, son por demás conocidas. Ellas se despliegan en el horizonte de una concepción dialéctico-materialista de la realidad, que comprende los procesos de los que se teje y entreteje, en tanto que unidad, objetivamente determinada, de una multiplicidad que contiene conflictos y contradiciones, y que se desarrolla contradictoriamente: «El conjunto de todos los aspectos del fenómeno, de la realidad y de sus relaciones (recíprocas) — he aquí de lo que se compone la verdad»209. 10. Según Husserl, «un abstracto puro y simple» (ein Abstractum sclechthin) es un objeto que está en un todo (ein Ganzes), con respecto al cual es «una parte no-autónoma» (ein unselbständiger Teil); «por referencia a sus momentos abstractos» (mit Beziehung auf seine abstrakten Momente), un objeto se llama «un concreto relativo» (ein relatives Konkretum); «Un concreto que no sea él mismo abstracto en ninguna dirección, puede ser llamado concreto absoluto» (Ein Konkretum, das selbst nach keiner Richtung hin abstrakt ist, kann absolutes Konkretum genannt werden»212. Por supuesto, los concreta y los abstracta son, en el plano fenomenológico, — evidentemente (selbsverständlich) — «singularidades eidéticas» (eidetische Singularitäten)213. Georges Politzer, a su vez, despliega, desde fundamentos asumidamente materialistas, la idea de una psychologie concrète215. En contraposición polémica contra «une psychologie issue de la théologie de l’âme»216, de inspiración bergsoniano-académica, ella debería fundarse en un «retour au concret», «aux faits dramatiques dans leur détermination individuelle»217. Según palabras suyas: «Une psychologie qui remplace les histoires de personnes par des histoires de choses; qui supprime l’homme et à sa place érige en acteurs des processus; qui quitte la multiplicité dramatique des individus et les remplace par la multiplicité impersonnelle des phénomènes, est une psychologie abstraite»218. György Lukács, recuperando a tradiciones hegelianas y añadindo motivos procedentes de la «Lebensphilosphie», en el horizonte de una problemática marxista, hace resaltar la necesidad metodológico-dialéctica de un combate contra el «aislamiento» (Isoliertheit) de extracción empirista-positivista y materialista vulgar. La totalidad concreta (konkrete Totalität) se vuelve, por lo tanto, «la categoría propiramente dicha de la realidad» (die eigentliche Wirklichkeitskategorie)219. Max Scheler, desde un punto de mira «puramente fenomenologico» (reinphänomenologisch), distingue las «entidades abstractamente intuíbles» (abstrakt anschauliche Wesenheiten) de las abstracciones meramente empírico-inductivas; aquellas no son «abstrahidas» (abstrahiert), sino que requieren «un complemento» (eine Ergänzung). La proclamación heideggeriana de la necesidad de una «elaboración concreta de la pregunta por el sentido del "ser"» (konkrete Ausarbeitung der Frage nach dem Sinn von "Sein")224 debe, apesar de todas sus diferencias y especificaciones, verse retrotrahida a este ámbito. Esta «concretidad» inauguralmente avocada se refiere, en el marco de la «ontología funda-mental» (fundamentalontologisch), al Dasein, en tanto que «lo primariamente preguntado en la pregunta por el sentido del ser» (das primär Befragte in der Frage nach dem Sinn des Seins)225. Podemos encontrar resonancias várias de esta misma «situación espiritual» en distintas orientaciones filosóficas. En Gabriel Marcel, por ejemplo, lo concreto adquiere la tonalidad de lo «vivido», en oposición a las tendencias historico-filosóficas de scolarisation de la filosofía: «Qu’est-ce que philosopher concrètement? Celà ne veut pas du tout dire revenir à l’empirisme [...]; c’est philosopher hic et nunc»227, esto es, encontrarse uno, algo indeterminadamente, «en proie du réel»228, sufrir «la morsure du réel»229. Para el Moritz Schlick de los años veinte, una teoría del conocimiento científico tiene que apartarse radicalmente del Nonsens de las concepciones tradicionales de la abstracción de raiz escolástica: «Así como las cosas y las representaciones reales no pueden ser construydas a partir de meros conceptos, así también los conceptos no pueden engendrarse a partir de cosas y representaciones por eliminación (Weglassung) de determinadas propiedades»234; los conceptos no són «más que cosas de pensamiento» (nichts als Gedankendinge). En la literatura filosófica de nuestro siglo nos enfrentamos también con distintos rasgos de una crítica de la «pseudo-concretidad» (Pseudokonkretheit). Respecto de la «Fundamentalontologie» de Heidegger, observa Theodor Adorno: «La obsesión por el concepto de lo concreto se conectaba con la incapacidad de alcanzarlo con el pensamiento. La palabra exorcizada substituye a la cosa»248. En el marco del capitalismo, frente a la «constant reduction of concrete to abstract labor», Herbert Marcuse preconiza, a su vez, el «abandonment of a false concreteness, so that the true concreteness might be restored»249; él denuncia igualmente a la «falsa concretidad» de la «linguistic analysis» positivista250. El programa «praxeo-filosófico» de Karel Kosik que se propone emprender una «destrucción» de la pseudo-concretidad habrá que entenderse también en este horizonte: «El complejo de los fenómenos que llenan el ambiente cotidiano y la atmósfera corriente del vivir humano, y que, por la regularidad, inmediatez y evidencia con las que surjen en la conciencia de los indivíduos que actúan, recogen la aparencia de autonomia y de naturalidad — es el mundo de la pseudo-concretidad»251. Una concepción dialéctica materialista de lo «abstracto» y de lo «concreto» radica en supuestos de naturaleza ontológica: la unidad material del ser y su historicidad constitutiva. «Abstracción» y «concreción» son, por cierto, oponibles, pero no se excluyen en absoluto. Son ingrediencias de lo real. Tienen a su modo fundamento material. NOTAS 81. J. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, II, 11, 9. 82. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, III, 3, 13. 83. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, II, 32, 6. 84. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, III, 3, 20. 85. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, III, 8, 1. 86. LOCKE, An Essay concerning Human Understanding, IV, 11, 13. 87. G. BERKELEY, The Principles of Human Knowledge, In., § 10. 88. BERKELEY, Notebook A, n. 497; Works, ed. A. A. Luce y T. E. Jessop, London, Thomas Nelson, 1948, vol. I, p. 62. 89. BERKELEY, A New Theory of Vision, § 123. 90. BERKELEY, The Principles of Human Knowledge, In., § 12. 91. BERKELEY, The Principles of Human Knowledge, I, § 97. 92. BERKELEY, The Principles of Human Knowledge, I, § 99. 93. D. HUME, A Treatise of Human Nature, I, 7. 94. HUME, An Enquiry concerning Human Understanding, XII, 2. 95. A. ARNAULD y P. NICOLE, La logique ou l’art de penser, I, 5 y 6. 96. DIDEROT, Lettre sur les aveugles; OP, p. 98. 97. CONDILLAC, Essai sur l’origine des connoissances humaines, I, 2, 7, 61. 98. CONDILLAC, Traité des sensations, II, 8, 17. 99. CONDILLAC, De l’art de penser, I, 8. 100. DESTUTT DE TRACY, Éléments d’idéologie, I, 6; Paris, Courcier, 18173, vol. I, pp. 83-84. 101. DESTUTT DE TRACY, Éléments d’idéologie, I, 6; ed. cit., vol. I, p. 86. 102. DESTUTT DE TRACY, Éléments d’idéologie, In.; ed. cit., vol. I, p. 6. 103. VOLTAIRE, «Idée», Dictionnaire philosophique, ed. René Pomeau, Paris, Garnier- -Flammarion, 1964, p. 223. 104. B. SPINOZA, Tractatus de intellectus emendatione; Opera, ed. J. Van Vloten y J. P. N. Land (adelante: O), Den Haag, Martinus Nijhoff, 19143, vol. I, p. 8. 105. SPINOZA, Epistolæ, XII; O, vol. III, p. 42. 106. NICOLÁS DE CUSA, De docta ignorantia, II, 4. 107. LEIBNIZ, Entretien de Philarete et d’Ariste; Die philosophischen Schriften, ed. C. J. Gerhardt (adelante: PS), reprod. Hildesheim, Georg Olms, 1965, vol. 6, pp. 582-586; y también Brief an des Bosses, 89, PS, vol. 2, p. 439. 108. LEIBNIZ, Nouveaux Essais sur l’entendement humain; PS, vol. 5, pp. 137, 198, 202. 109. LEIBNIZ, Table de Définitions; Opuscules et fragments inédits, ed. Louis Couturat, reprod. Hildesheim, G. Olms, 1966, pp. 437-438. 110. LEIBNIZ, Brief an A. Arnauld; PS, vol. 1, p. 79. 111. LEIBNIZ, Streitsschriften zwischen Leibniz und Clarke, 9; PS, vol. 7, p. 395. 112. LEIBNIZ, Brief an Foucher, 19; PS, vol. 1, p. 415. 113. C. WOLFF, Philosophia rationalis, I, 2, 2, § 110. 114. A. BAUMGARTEN, Metaphysica, I, 2, 4, § 149. Véanse también, por ejemplo, los desarrollos de Giordano Bruno en torno a «l’Asinità in abstratto» y a «l’Asinità in concreto»: G. BRUNO, Cabala del Cavallo Pegaseo, I; DI, p. 863. 115. I. KANT, De mundi sensibilis atque intelligibilis forma et principiis, II, 6; Ak., vol. II, p. 394. 116. KANT, Logik, I, 1, 6 y 16; Ak., vol. IX, pp. 94-95 y 99-100. 117. KANT, Über eine Entdeckung nach der alle neue Kritik der reinen Vernunft durch eine ältere entbehrlich gemacht werden soll [Streitsschrift gegen Eberhard], I, B; Ak., vol. VIII, pp. 199-200. 118. KANT, De mundi sensibilis..., II, 6; Ak., vol. II, p. 394. 119. KANT, Logik, Einl., 2; Ak., vol. IX, p. 20. 120. KANT, Anthropologie, I, 1, 6; Ak., vol. VII, p. 139. 121. KANT, Die Metaphysik der Sitten, II, 2, 2, 1, § 52; Ak., vol. VI, pp. 479-480. 122. KANT, Der Streit der Fakultäten, I, 2, 2; Ak., vol. VII, p. 39. 123. KANT, Prolegomena zu einer jeden künftigen Metaphysik, die als Wissenschaft wird auftreten können, III, Auf.; Ak., vol. IV, p. 369. 124. KANT, Prolegomena..., I, 7; Ak., vol. IV, p. 281; también: Kritik der reinen Vernunft, A 715, B 743. 125. J. G. FICHTE, Über den Begriff der Wissenschaftslehre, II, 6; Werke, ed. Immanuel Hermann Fichte (adelante: W), reprod. Berlin, Walter de Gruyter, 1970, vol. I, p. 67. 126. FICHTE, System der Sittenlehre, I, 3; W, vol. IV, p. 47. 127. FICHTE, Wissenschaftslehre 1812, III, 3, 2; W, vol. X, p. 436. 128. FICHTE, Versuch einer Kritik aller Offenbarung, 7; W, vol. V, p. 80; también Grundriß des Eigentümlichen der Wissenschaftslehre, 1; W, vol. I, p. 335. 129. FICHTE, Wissenschaftslehre 1812, III, 3, 2; W, vol. X, p. 430. 130. FICHTE, Grundlage des Naturrechts, Anh. II, 1, 4; W, vol. III, p. 371. 131. FICHTE, Sätze zur Erläuterung des Wesens der Tiere; W, vol. XI, p. 364. 132. G. W. F. HEGEL, Enzyklopädie der philosophischen Wissenschaften im Grundrisse, § 160; TW, vol. 8, p. 307. 133. HEGEL, Entwürfe für Reformbill-Schrift, 2; TW, vol. 11, p. 555. 134. HEGEL, Enzyklopädie, § 467; TW, vol. 10, p. 286. 135. HEGEL, Phänomenologie des Geistes; TW, vol. 3, p. 581. 136. HEGEL, Wissenschaft der Logik; TW, vol. 6, p. 297. 137. HEGEL, Logik für die Mittelklasse, Einl., 3; TW, vol. 4, p. 163. 138. HEGEL, Über den Vortrag der Philosophie auf Gymnasien; TW, vol. 4, p. 414. 139. HEGEL, Wissenschaft der Logik; TW, vol. 6, p. 259. 140. HEGEL, Enzyklopädie, § 467; TW, vol. 10, p. 286. 141. HEGEL, por ejemplo, Wissenschaft der Logik; TW, vol. 6, pp. 277-278. 142. HEGEL, Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, Einl., A, 2, b; TW, vol. 18, p. 45. 143. HEGEL, Phänomenologie des Geistes; TW, vol. 3, p. 553. 144. HEGEL, Enzyklopädie, § 465; TW, vol. 10, p. 284. 145. HEGEL, Enzyklopädie, § 78; TW, vol. 8, p. 168. 146. HEGEL, Wissenschaft der Logik; TW, vol. 6, p. 298. 147. HEGEL, Vorlesungen über die Philosophie der Religion, III, C; TW, vol. 17, p. 213. 148. HEGEL, Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, Einl., B, 2, b; TW, vol. 18, p. 98. 149. HEGEL, Rechts- , Pflichts- und Religionslehre, Erl. zur Einl., § 1; TW, vol. 4, p. 208. 150. HEGEL, Vorlesungen über die Geschichte der Philosophie, II, Einl.; TW, vol. 19, p. 493. (.../22, 23) 214. HUSSERL, Cartesianische Meditationen, § 16. 215. G. POLITZER, Critique des fondements de la psychologie, Paris, Rieder, 1928. 216. POLITZER, Où va la psychologie concrète; Écrits, ed. Jacques Debouzy (adelante: E), Paris, Editions Sociales, 1973, vol. 2, p. 149. 217. POLITZER, Psychologie mythologique et psychologie scientifique, 13; E, vol. 2, p. 119. 218. POLITZER, Psychologie mythologique...; E, vol. 2, pp. 94-95. 219. G. LUKÁCS, Geschichte und Klassenbewußtsein; Werke, Darmstadt - Neuwied, Luchterhand (adelante: W), 19772, vol. 2, p. 181. 220. LUKÁCS, Geschichte und Klassenbewußtsein; W, vol. 2, p. 112. 221. LUKÁCS, Geschichte und Klassenbewußtsein; W, vol. 2, p. 223. 222. J.-P. SARTRE, Marxisme et existentialisme, Paris, Plon, 1962, p. 21. 223. Max SCHELER, Der Formalismus in der Ethik, II, 6, A, 3; Gesammelte Werke, ed. Maria Scheler, Bern - München, Francke, 19665, vol. 2, p. 383. 224. M. HEIDEGGER, Sein und Zeit, Tübingen, Max Niemeyer, 197212, p. 1. 225. HEIDEGGER, Sein und Zeit, 1, 1; ed. cit., p. 41. 226. HEIDEGGER, Kant und das Problem der Metaphysik, § 40, Bonn, Cohen, 1929, p. 215. 227. G. MARCEL, «Ébauche d’une philosophie concrète», Du refus au consentement (1940), ahora en Essai de Philosophie Concrète, Paris, Gallimard, 19672, p. 97. Sea observado, en passant, que Pascal había desarrollado ya una contraposición de «sciences abstraites» y de «l’étude de l’homme». Cf. B. PASCAL, Pensées, n. 687; Oeuvres, ed. Louis Lafuma, Paris, Seuil, 1963, p. 591. A su vez, la unicidad es también, con frecuencia aducida en tanto que rasgo distintivo de la concreción: «La valeur concrète est celle qui s’attache à un être vivant, un groupe déterminé, un objet particulier, quand on les envisage dans son unicité», Chaïm PERELMAN y Lucie OLBRECHTS-TYTECA, Traité de l’Argumentation. La Nouvelle Rhétorique, Bruxelles, Editions de l’Université de Bruxelles, 19925, p. 103. 228. G. MARCEL, Essai de Philosophie Concrète, ed. cit., p. 100. 229. G. MARCEL, Essai de Philosophie Concrète, ed. cit., p. 101. 230. H. MARCUSE, Beiträge zu einer Phänomenologie des Historischen Materialismus; Existentialistische Marx-Interpretation, ed. Alfred Schmidt (adelante: EMI), Frankfurt am Main, Europäische Verlagsanstalt, 1973, p. 56. 231. MARCUSE, Über konkrete Philosophie; EMI, p. 109. 232. SARTRE, L’être et le néant, Paris, Gallimard, 1943, pp. 38-39. 233. «Das notwendige Korrelat der phänomenologischen Reduktion ist das Geschichtlichwerden der Philosophie. In dem Augenblick, wo die Klammer der Reduktion fällt, steht das Dasein und seine Welt in ihrer geschichtlichen Konkretion da», MARCUSE, Über konkrete Philosophie; EMI, p. 91. 234. «Wie also reale Dinge oder Vorstellungen nicht aufgebaut werden können aus bloßen Begriffen, so können Begriffe auch nicht aus Dingen und Vorstellungen durch Weglassung bestimmter Eigenschaften entstehen», M. SCHLICK, Allgemeine Erkenntnislehre, Frankfurt am Main, Suhrkamp, 1979, p. 43. 235. M. SCHLICK, Allgemeine Erkenntnislehre, ed. cit., pp. 54-55. 236. L. WITTGENSTEIN, Philosophische Untersuchungen, § 97. 237. WITTGENSTEIN, Philosophische Untersuchungen, § 98. 238. WITTGENSTEIN, Logisch-philosophische Abhandlung, 5. 5563. 239. WITTGENSTEIN, Logisch-philosophische Abhandlung, 6. 124. 240. K. POPPER, The Logic of Scientific Discovery, New Appendices, X, New York- 241. POPPER, «Epistemology Without a Knowing Subject», Objective Knowledge. An Evolutionary Approach, Oxford, Clarendon Press, 19743, pp. 106-122. 242. POPPER, The Open Society and its Enemies, 10, London, Routledge & Kegan Paul, 19665, vol. I, p. 174. 243. POPPER, The Open Society and its Enemies, ed. cit., vol. I, p. 175. 244. J. DEWEY, The Quest for Certainty, VI, London, Allen & Unwin, 1930, p. 148. 245. DEWEY, Reconstruction in Philosophy, Boston, Beacon Press, 19573, p. 150. 246. DEWEY, Reconstruction in Philosophy, ed. cit., p. 151. 247. DEWEY, Reconstruction in Philosophy, ed. cit., p. 150. 248. «Obsession mit dem Begriff des Konkreten verband sich mit der Unfähigkeit, es mit dem Gedanken zu erreichen. Das beschwörende Wort ersetzt die Sache», T. W. ADORNO, Negative Dialektik; Gesammelte Schriften, ed. Rolf Tiedemann (adelante: GS), Frankfurt am Main, Suhrkamp, 1973, vol. 6, p. 83. 249. MARCUSE, Reason and Revolution, II, 1, 7, Boston, Beacon Press, 19697, p. 313. 250. MARCUSE, One-dimensional Man, 7, Boston, Beacon Press, 1964, p. 174. 251. «Der Komplex der Erscheinungen, die die alltägliche Umgebung und die geläufige Atmosphäre des menschlichen Lebens ausfüllen und durch ihre Regelmäßigkeit, Unmittelbarkeit und Selbstverständlichkeit, mit der sie in das Bewußtsein der handelnden Individuen treten, den Schein der Selbständigkeit und Natürlichkeit erlangen, ist die Welt der Pseudokonkretheit», K. KOSIK, Dialektik des Konkreten, Frankfurt am Main, Suhrkamp, 19862, p. 9. 252. «Erkenntnis, die den Inhalt will, will die Utopie. Diese, das Bewußtsein der Möglichkeit, haftet am Konkreten als dem Unentstellten. Es ist das Mögliche, nie das unmittelbar Wirkliche, das der Utopie den Platz versperrt; inmitten des Bestehenden erscheint es darum als abstrakt», ADORNO, Negative Dialektik; GS, vol. 6, p. 66. 253. «Prozeßhaft-konkrete Utopie ist in den beiden Grundelementen der marxistisch erkannten Wirklichkeit: in ihrer Tendenz, als der Spannung der verhindert Fälligen, in ihrer Latenz, als dem Korrelat der noch nicht verwirklichten objektiv-realen Möglichkeiten in der Welt», E. BLOCH, Das Prinzip Hoffnung, 36, 3; Gesamtausgabe, Frankfurt am Main, Suhrkamp, 1977, vol. 5, p. 727.
Visto - 95
Sinónimos:
Concreto |